¿Buscas el refresco perfecto para el verano? Esta kombucha de sandía, limón, menta y lavanda es ligera, aromática y levanta el ánimo. El dulzor de la sandía se entiende de maravilla con la frescura del limón y la menta. La lavanda pone el toque floral que la hace distinta.
Funciona como bebida probiótica de la mañana, como compañera de playa o como cóctel sin alcohol para una noche cálida.
Receta de kombucha de sandía
Ingredientes
- 1 litro de kombucha de la primera fermentación
- 150-300 ml de sandía y limón triturados (15-30 % del volumen total)
- Unas hojas de menta fresca
- Una pizca de flores de lavanda secas
Preparación
Tritura la sandía con el limón. Añade la mezcla a la kombucha junto con la menta y la lavanda. Deja fermentar a temperatura ambiente 1-2 días. Puedes colar la kombucha antes de embotellarla.
En este punto ya la puedes enfriar y servir.
¿La quieres con más gas? Deja las botellas 1-2 días más a temperatura ambiente para que se cargue de burbuja natural. Después pásalas a la nevera.
Consejos para clavarla
- La sandía ya es muy dulce, así que no suele hacer falta añadir azúcar.
- En verano la kombucha fermenta más rápido por el calor. La primera fermentación suele acabar en 5-7 días y la segunda en 1-2.
- Prueba la kombucha al día siguiente de empezar la segunda fermentación. Con calor, el sabor y la acidez avanzan deprisa.
- La lavanda es potente. Con poca cantidad ya tienes ese carácter floral agradable.
- Para un resultado más refrescante, sube la menta y el limón.
Todo lo que necesitas para hacer kombucha en casa
Con un fermentador de kombucha y un cultivo ecológico de kombucha tienes la base lista. La sandía de temporada se encarga del resto.