¿Buscas una receta de kombucha de fresa sencilla? Esta segunda fermentación une la dulzura de las fresas maduras con hinojo fresco y albahaca. Sale una bebida aromática y equilibrada, perfecta para el verano.
La fresa es uno de los ingredientes estrella para dar sabor a la kombucha. Aporta color intenso, notas afrutadas y dulzor natural. El hinojo fresco añade un toque anisado muy limpio. La albahaca cierra con un matiz herbal delicado que acompaña a la fruta sin taparla.
Ingredientes
- 500 ml de kombucha ya fermentada (después de la primera fermentación)
- 3-4 fresas frescas
- Un trozo pequeño de hinojo fresco, en láminas finas
- 2-3 hojas de albahaca fresca
Preparación paso a paso
- Machaca las fresas y échalas en la botella hermética de fermentación junto con el hinojo y la albahaca.
- Vierte la kombucha y cierra bien.
- Deja la botella a temperatura ambiente 1-2 días para que se infusionen los sabores.
- Cuela la kombucha y retira la fruta y las hierbas. A estas alturas el sabor ya está en el líquido.
- Embotella otra vez. Si la quieres con mucha burbuja, deja las botellas 1-2 días más a temperatura ambiente. Si la prefieres suave, pásala directa a la nevera.
- Enfría bien antes de servir y disfruta.

Por qué funciona esta combinación
- Fresas: aportan dulzor, aroma afrutado y ese color rosado tan bonito.
- Hinojo: da una nota herbal fresca con un punto dulce, y la tradición le atribuye ayuda a la digestión.
- Albahaca: deja un final ligero y algo picante que equilibra la fruta y da más profundidad al conjunto.
Ajusta la receta a tu gusto
Con menos días de reposo tendrás una kombucha más suave y menos ácida. Con más días ganas acidez y burbuja. Prueba la bebida cada día y para cuando te guste el punto.
¿Todavía no fermentas en casa? Con un fermentador de kombucha y un cultivo ecológico de kombucha tienes la primera fermentación resuelta. A partir de ahí, la fresa hace el resto.